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General | Martes, 04 de Diciembre de 2012 14:28
CON UN MOTOR DE 1930
El ejemplo de una persona de 82 años que dedica su vida al servicio de los más necesitados, un verdadero ejemplo de vida !!

DescripciónEl calor aprieta lindo en San Juan. También el hambre y la desnutrición. En Angaco, a 30km de San Juan Capital, conocimos el Comedor Niño Jesús, coordinado por don Augusto Olmos, su mujer Cristina, y Mariela. Su inicio se remonta a 11 años atrás, cuando salieron a misionar con el grupo de la parroquia y se enfrentaron con la realidad cruda de este pueblo de 2500 habitantes. Había muchos chicos desnutridos, y quisieron hacer “algo”. Charlando con el Párroco de entonces, se preguntaron: “Cómo hacemos para darles de comer?” y él simplemente les dijo: “Así de fácil, dándoles de comer!” Y en resumidas cuentas, transformaron ese “algo”, en acción concreta. Comenzaron en una esquina bajo la sombra de un sauce, armando un fogón y cocinando grandes ollas de comida. Con sol rajante, lluvia, viento zonda y  fríos helados, se las arreglaban para darles de comer cada vez a más chicos, con un récord de 320!

Y don Olmos, como le dicen los chicos, no se anda con chiquitaje. Tenía nada menos que 71 años cuando comenzó con este baile, organizando rifas y raspaditas para comprar el terreno y construir el Comedor, la Capilla y la cocina, rebuscándoselas para salir adelante. Llegaron a carnear la única vaca que tenían y ordeñaban, para poder comer. Con apoyo de donaciones de particulares, del Banco Mundial y la Parroquia, logran darles de comer a un promedio de 80 chicos de lunes a viernes. Ahora su sueño es lograr que se autoabastezcan; para ello compraron el terreno vecino y cuando se nivele, plantarán los frutales. Mientras, con hectáreas prestadas cultivan unas 2000 plantas de verduras. Dicen que don Olmos se sube a su Renault 12 todas las mañanas y sale a recorrer Angaco buscando donaciones o alimentos casi regalados. Todos lo conocen, todos lo quieren, nadie le niega nada. Con la ayuda del ingenio lograron multiplicar cada regalo recibido, y así tienen hornos para pan/pizza, maquina sobadora, máquina para cortar cebollas y freezers. Convirtieron soja donada en leche de soja, y frutas en dulces para todos los gustos. Desde España les llegó una donación específica para la instalación de un consultorio odontológico completo, y así lograron asistir a 750 chicos con la ayuda de dos dentistas jóvenes que se ocupan de atenderlos y hasta sacarles radiografías. Tantos planes, nuevos objetivos y nuevos logros hacen ver al retiro cada vez más lejos.

Cerca de las 17.30, empiezan a llegar los chicos, vienen directamente de la escuela, juegan un rato, y según el día, tienen clase de folklore, títeres, película con pochoclo, o actividades de arte con voluntarios de Cáritas, y entre medio de estas actividades toman un té con alfajores. Se los ve alegres, bien alimentados y con muchas ganas de divertirse. Las mujeres generalmente están en las hamacas o charlando y cantando, y los varones se entretienen con las bolitas. Son expertos, Marianito, con el bolsillo lleno de bolitas ganadas, le jugó a Diego “de mentira”, y junto con su hermano se podría decir que ‘se lo comieron crudo’.

Un ejército de 12 señoras se ocupa de ejecutar los menúes preparados por Mariela y Cristina. Mariela es maestra hace 23 años y algunas de ellas fueron sus alumnas, se ocupa del papeleo y los depósitos; Cristina cocina maravillas y está encima de la compra y preparación de la comida. Junto con todas ellas, participamos en la preparación de las pizzas del lunes. Algunas cortan cebollas debajo del ventilador para no llorar, otras amasan y otras manejan el horno. Se apuran para darles de comer y que puedan irse temprano, antes de que anochezca porque algunos viven lejos y vuelven solos. Preparan cerca de 100 porciones por día, ya que muchos chicos traen tuppers para llevarles comida a hermanos menores, o algún enfermo o anciano de la familia.

Los chicos mismos sacan los caballetes, tablas y bancos al patio, los acomodan y preparan sus propios vasos y platos para comer. Cristina los ordena y juntos bendicen y agradecen a Dios la comida. Están felices cuando se enteran del menú del día, y festejan con sus amigos. Con el postre llega la sorpresa de la torta de cumpleaños de don Olmos, a quien le festejan los 82. Todos cantamos, y a nosotros particularmente nos llena de emoción ver a este hombre soplando velitas con tantos chicos alrededor, parece el abuelo de todos ellos. Se ganó el cariño de todos ellos, lo saludan, lo abrazan, se nota que lo quieren de verdad. Y es que junto a su mujer Cristina, los han visto crecer a todos ellos a lo largo de 11 años de los 35 que llevan casados.

Realmente es admirable el empuje de don Olmos, que se comprometió con la realidad de su Angaco, en la edad en que todos bajan los brazos, disfrutan del retiro y esperan envejecer disfrutando de nietos y bisnietos. Claro que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, y esa es Cristina, quien confiesa que ya cansada de todos los días tener que ocuparse de la comida de tantos chicos, por momentos tiene ganas de aflojar, de

dejar, pero qué pasaría con los chicos? Confía en la Divina Providencia y nos dice: “Si El me puso en esta huella, El solito me va a sacar”. Para Mariela -“la Seño” como la llaman- y su marido, que tienen 2 hijos adolescentes y otro de 4, el Comedor fue parte de su crianza, donde pasaban sus tardes y compartían tareas.

No pudimos resistirnos a la invitación y nos quedamos a comer esas riquísimas pizzas y nada menos que la súper torta de cumpleaños en buena compañía. Nos vamos con el corazón contento, y admirados de la constancia y empuje de don Olmos, modelo 1930, y su equipazo.


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