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General | Viernes, 22 de Febrero de 2013 18:18
La televisión y su uso.
La television en los tiempos modernos.












La televisión y su uso.

 

Por García Claudio Ismael.

 

Rodrigo frezan nos dice: “la televisión es el cofre inteligente donde tienen lugar todas las maravillas y se hace realidad la materia de los sueños y pesadillas”. Muchos intelectuales de insignia siguen calificando a la televisión como una caja boba. Entonces considerarían como una boutade a su aserto o como un chiste de un enajenado a la parte de la afirmación de frezan donde habla bien de la televisión. Yo, por mi parte, creo que Frezan esta tanto del lado de los intelectuales como de los que vindican la televisión. Él la considera una caja boba, un aparato que sirve para embelesar de forma negativa, es decir, eliminando virtudes de nuestra inteligencia, pero, al mismo tiempo, nos dice la existencia de canales culturales,  – Discovery channel, Utilísima, Canal A, Canal encuentro,  por nombrar a algunos- aleccionan a la gente, la acercan a la libertad que ofrece, por ejemplo, la lectura de un libro.  Como sea, Fresan, no redime a la televisión, sino que, simplemente, la considera como algo que puede hacer el bien y el mal. Una caja de pandora donde nace tanto la felicidad y la tristeza.

 

Todo lo anterior me lleva a preguntarme: ¿Por qué se ve tanta televisión? Se trata, sin duda, de una salida lúdica para alejarse de los problemas que concibe el sistema socio político cultural del capitalismo. Y muchos logran escaparse, ubicarse en ese limbo donde todo es bello, donde la vida es un lecho de rosas. Y todo gracias al entretenimiento, ya que, sin duda, eso buscan todos en la televisión. Pero el entretenimiento domina, y todo tipo de dominación es malsana. La gente, por ende, ve televisión para reírse. ¿Está mal reírse? No. Pero una cosa es reírse por un chiste contado en un grupo de amigos, donde se comparte cariño, respeto, y otro, por un chiste escuchado en la televisión, donde, no hay más que una conexión irreal, surrealista. Es más: esa conexión entre la gente y la televisión concibe personas solitarias, parcas, afectas al entretenimiento vacuo, y, por sobre todo, las aleja, no en todos los casos, de la posibilidad de tener tiempo para educarse.

 

Por otro lado, hay que hablar de la pérdida de tiempo: esto es, sin lugar a dudas, una de las pestes por la cual es ser humano se deja arrastrar hasta convertirse en, como dije, alguien solitario. Pero si ese solo fuese el problema, no sería tan grave, porque, existe un apéndice de ese problema: la locura. Así pues: la televisión enajena. Claro que también lo hacen los pesticidas, los conservantes, el alcohol, las drogas y un etcétera que podría terminar con el exceso de lecturas. El caso más emblemático de la literatura – que se revela como un ejemplo por antonomasia- es el de Don quijote de la mancha que enloquece por leer libros de caballerías. Con este último ejemplo recalamos en el punto principal de todos: el exceso y el uso de la televisiòn. 

 

En cuanto a ellos. Primero el exceso y el uso son parte del comienzo de una historia, de una vida, es decir, uno genera al otro. El uso genera el exceso. En el caso, claro está, que el uso sea incorrecto, en demasía, mejor dicho. Por eso al límite no hay que considerarlo como una suerte de ley, de dictadura, sino, todo lo contrario, de cimiento de la democracia individual, porque, se sabe, la global, en el sistema capitalista, dejó de existir desde el momento que dependemos de las cosas que tenemos que comprar.

 

En definitiva: la televisión no es mala, sino que, conjeturo, depende de lo que veamos y cuántas horas miremos televisión. Así pues: si miramos ocho horas diarias de programas – noticieros, novelas, comedias de segunda, etc.-que no nos enseñan nada, vamos a perder el tiempo, en cambio, si miramos programas que nos aleccionan – culturales, de deportes, de comida, de historia, de salud- vamos a aprovechar, de forma correcta, cada minuto de esas horas que pasamos frente a la caja ex boba- dejó de ser completamente boba cuando empezaron a aparecer muchos canales culturales. Entonces Frezan tiene razón al afirmar que en la televisión se hace realidad la materia de los sueños y pesadillas. Es decir, merced a ella sabemos lo felices que podemos ser o los tristes y solitarios en que podemos devenir. Por eso, por favor, procuren ver televisión con un fin educativo.

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