
Por García Claudio Ismael.
Stephen King, nos cuenta, “mi sentido
creativo fue formado por una ingeniería visual (celuloide) antes que por los
libros”. En cuanto a esto puedo afirmar: por eso no es un escritor de una buena
prosa, por eso es un buen narrador. Ya que una película nos enseña a narrar, a
visualizar. Y, el escritor de buena prosa, como, por ejemplo, Borges, en sus
cuentos, no nos hace visualizar lo que narra, sino analizarlo, porque, se trata
de una prosa culta… Seguimos con los asertos del escritor americano: “los libros
como Crepúsculo, 50 sombras de Grey… Los juegos del hambre, no son
necesariamente literatura: son cosas que están en el medio, donde uno puede ir
para un lado y para otro". Y me pregunto: ¿y la mayoría de sus libros? No
son eso. Si leemos, Carrie, - su opera prima- no dudamos en decir que sí, que
él también escribió libros que no eran literatura. Empero, cuando leemos El
resplandor o un Saco de huesos, (pese a que este último tiene mucho de relleno)
nos encontramos con un gran narrador, pero no a un gran escritor. Pero ¿cuál es
la diferencia entre escritor y narrador? Primero: todos pueden narrar, porque,
en rigor, lo hacemos, aunque oralmente, todo el tiempo. Además, cabe señalar,
el narrador cuenta una historia como si se la contara a un vecino,en cambio, el
escritor, cuenta una historia como se la contara a un profesor, a un cura, es
decir, de forma culta. Pensando más en el estilo que en lo que está contando.
Y, como en estas épocas la gente no tiene
tiempo de, digamos, leer una gran novela – porque eso implicaría agarrar un
diccionario, tomarse el tiempo de leer una oración tres veces- lo que más vende
es la basura, la novela de escritor de bestseller, o como lo dijo el propio
Stephen King, las novelas de escritores de hamburguesas: algo barato, rico, que
se come rápido. Pese a todo, hay que decir algo: encontramos más
entretenimiento en los best-seller que en las novelas cultas. Cierto es que el
entretenimiento nos hace sentir más felices, pero no nos enseña, en cambio, lo
culto, si lo hace. Pero ¿Qué tiene más valía? Creo que depende del credo de
cada uno, de la idea de placer que tenemos, de lo que significa ser felices.
Yo, por mi parte, me decanto por las
novelas cultas de escritores que tienen un estilo, no que carecen de el. Sin
embargo, afirmo: no podemos rechazar las novelas de bestseller porque el
entretenimiento, sin duda, es una especia de terapia para las personas que
tienen problemas, como, por ejemplo, depresivos. Y, si, el entretenimiento cura. Por
eso los psicólogos deberían recomendar a sus pacientes depresivos novelas
bestseller, además de medicamentos, buenas vitaminas y yoga.
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