Hacer Comunidad
Registrate



General | Martes, 26 de Febrero de 2013 17:36
EL GUERRERO MAS ALEGRE
Dani, es un guerrero, un guerrero de la esperanza, la lucha, la entrega, la paciencia... www.compartiendoamerica.com.ar

DescripciónA veces estamos abiertos a ver lo que se nos presenta como una posibilidad, una salida, una entrada, un comienzo o simplemente algo que viene y se va; a veces vemos lo que tenemos en frente, y otras veces, se nos va sin que nos demos cuenta; a veces nos damos cuenta de lo que nos perdimos, y otras veces ni siquiera eso. Se nos cruzan tantas posibilidades en el camino, que al elegir siempre perdemos y ganamos algo. Y al mirar el camino transitado, vemos los cruces, los desvíos, las curvas peligrosas, las subidas, las bajadas y las coincidencias; esos encuentros que parecen digitados por Alguien para darnos algún regalito. Así fue como conocimos a Daniel, un guerrero incansable.

Inocentemente sentados en una plaza verde frente al mar en Lima, huyendo de la grandiosa ciudad y sus millones de habitantes, al escuchar el motor de un Fuska (escarabajo, bochito) inmediatamente giramos para consultarle por un mecánico. Al mismo tiempo él se nos acercaba para preguntarnos si habíamos venido al encuentro de Volkswagen, al ver a Gardenia atrás nuestro. Primera coincidencia. Claro que no sabíamos del evento, pero estábamos encantados de conocer a los fanáticos locales. Casi antes de empezar a charlar, ya había sacado de su auto un regalo para Gardenia: ‘pestañas’ para sus ojos, malcriándola un poco para que se luzca ante sus tocayos. En seguida me pareció que Daniel llevaba una medallita de la Virgen de Guadalupe, nuestra Patrona del viaje, a quien le encomendamos cada día nuestra tarea. Otra coincidencia.

Después del encuentro nos despedimos agradeciendo datos de mecánicos, consejos varios, teléfonos y direcciones. Daniel se nos acercó de nuevo y en esa última charla, hablando de blogs, nos contó del suyo, donde comparte su lucha contra un “inquilino” desde hace 12 años, el síndrome carcinoide. Desde su lugar, escribe para darles apoyo o fuerza a quienes lo necesiten. Nos sorprendió que este chico de 25 años con tanta alegría, vitalidad y generosidad pudiera estar librando esta batalla, y casi que sonaba imposible y nos quedamos con ganas de charlar un poco más.

Después de tantos meses fuera de casa, hacía semanas que veníamos soñando con un asado, intentamos con unas hamburguesas pero no parecía carne; después con un “chorizo argentino” pero tampoco; desistimos. Al día siguiente del encuentro VW, Daniel nos invitó y nos vino a buscar para invitarnos a una gran parrillada, sin saber de nuestro prolongado anhelo por un rico asado. Otra coincidencia.  

Pasamos un gran domingo en familia, con parrilla, pileta, asado y gran cantidad de comida, al estilo peruano: tamales dulces y salados, alitas de pollo, bistecks, chorizos, papas de miles de colores, ensalada, salsas picantosas, y otras yerbas. La abuela, el abuelo, los tíos y los tíos abuelos, los primos conocidos y los desconocidos; todos presentes escuchando cuentos de sus años mozos, y sus locuras actuales (incluyendo la nuestra). Por supuesto no faltó el imperdible partido de fútbol con mucha pasión; fue casi como estar en Argentina de vuelta por un ratito. Mientras más conocíamos a nuestro amigo, más nos admirábamos de su lucha, de su garra, de su fuerza cada día. Y al preguntarle por su medallita, nos contó que se la había regalado una amiga mexicana, muy devota de la ‘Guadalupana’ para que se apoye en su batalla. No sólo eso, sino que su cumpleaños es el día de la Virgen de Guadalupe. ¿Otra coincidencia? Ya eran demasiadas. Fue ahí donde nos dimos cuenta de que este encuentro fue algo más.Alguien estaba moviendo algunos hilos para cruzarnos, conocernos y que podamos contar esta historia, ser sus voceros.

Hace tiempo también que veníamos pensando que nos faltaba una imagen de la Guadalupana para el auto, ya que es nuestra Patrona. Sin saber de esto, Daniel nos regaló la que él tenía en su escarabajo. Coincidencia. Nos fuimos de la parrillada con esta imagen para que guíe nuestro camino, y con el propósito de que llegue hasta el padre Robin, en México. Nos despedimos de todos con abrazos y miles de agradecimientos porque al día siguiente después de una breve pasada por el mecánico nos íbamos de Lima. Claro que al día siguiente y con los tiempos peruanos del “ahorita nomás”, fue otro día entero en el mecánico. Dani vino a acompañarnos un rato después del trabajo, faltó a la facultad y nos llevó a conocer un parque muy lindo, compartimos una linda charla y nos invitó a dormir a su casa, insistiendo en que sus papás nos querían llevar a comer Chifa (comida china). Aceptamos con mucho gusto, pero no queríamos molestar así que dormiríamos en Gardenia en su cochera. De nuevo éramos como 2 hijos más en la familia, con papá Cesar, mamá Maricarmen, y Kathya, Andrés y Dani como hermanos. Nos engrieron (malcriaron) esa noche y hasta el día que nos fuimos. Desayunamos, compartimos muchas charlas, hasta les amasamos pizzas caseras; de a poco nos fuimos haciendo parte de su vida, conociendo más su realidad y cómo cada uno juega un papel importante para hacer que esta rueda gire alegremente, aceptando el dolor como un regalo especial, como una posibilidad de ofrecerlo con una sonrisa y disfrutar al máximo cada día, agradeciendo lo vivido y compartido cada minuto.

Cada uno, de modo silencioso aporta su granito de arena; la sonrisa de cada día y los pequeños gestos de cada integrante de la familia, hacen que esta cruz sea más llevadera. Por supuesto que lo que une toda esta masa de distintos componentes, colores y sabores, es su mamá. Mary tiene la habilidad de sonreír y afrontar los problemas con una fe inquebrantable, digna de una leona, con mucha fuerza pero con tanto amor que nunca lastimaría. Sabe cuándo dejar a su cachorro libre y cuándo acunarlo, y está siempre dispuesta a recibirlo y cuidarlo. César, como jefe de la manada, generosamente cuida a todos allanando el camino para que se muevan tranquilamente; callado, sereno, pero con firmeza y determinación. Los hermanos se complementan, entre la pujanza y energía de Kathya y la sensibilidad y cariño protector de César Andrés, el mayor. Ya casi parte de la familia, Claudia, su enamorada (novia), lo acompaña desde hace 5 años con su simpleza práctica.

Dani es el más chico, y desde los 12 años vive con este inquilino que primero atacó su corazón, debilitándolo hasta tener que recurrir a un marcapasos. Irónicamente, atacó sólo al músculo, porque su verdadero corazón cada vez cobró más fuerza. Y aunque uno lo mira y cuesta creer que haya algo que pueda quitarle su potencia, su lucha es interna y él tiene sonrisa y palabras de esperanza para todos. Le pone mucho más empeño a la vida que cualquier persona sana, siempre pensando en los demás, nos cuidó mucho y hasta se escapó de la cena para ir a comprar un postre con una velita para cantarme el feliz cumpleaños en familia por adelantado. Siempre nos recuerda: “La vida es larga, el tiempo es corto. A vivirlo!” Eso resume todo.

A pesar de haber pasado la mitad de su vida en la incertidumbre de esta enfermedad a la que no terminan de definirle el diagnóstico, no baja los brazos y se entrega a la medicina con alegría. Justo en el momento que lo conocimos, acababan de recibir esperanzas de un médico en Suecia, quien puede definir el diagnóstico con precisión y así actuar en consecuencia; un soplo de aliento buscado incansablemente y más que bienvenido para virar el rumbo del timón. Claro que les genera incertidumbre pero es un nuevo camino, una nueva oportunidad que les presenta la vida y están dispuestos a aprovecharla, con todo el esfuerzo que requiere. Dani insiste en que nuestro encuentro justo en esta época no fue una “Coincidencia”, sino una “Diosidencia”. Insiste en que no nos encontramos POR algo, sino que nos encontramos PARA algo. Seguimos aprendiendo de este niño de 25 años, que a veces parece más grande que nosotros.

Buscando y buscando en internet, no encontraba páginas donde compartir sus síntomas, miedos o logros; entonces decidió crear un blog para acompañar a otros, creyendo que los que sufrían esa enfermedad serían sus lectores, pero la realidad es que cualquiera puede aprender de su historia, de su forma de encarar la vida. Y como él nos dice, Aún hay mucho por recorrer en su proyecto de vida, sigan adelante, recuerden que detrás de ustedes estamos nosotros, detrás de nosotros están otros; y delante de ustedes están a quienes les toca apoyar para que no caigan, y si caen, hacer que se levanten. Sigamos uniendo más eslabones a la cadena de la vida, aún hay un largo camino para seguir lográndolo, y aunque tomemos diferentes caminos, lo importante es llegar a donde deseamos llegar”.

Para nosotros fue un regalo muy especial conocer el testimonio de vida de Dani, en una ciudad de la que nos sentíamos expulsados, encontramos un oasis en su familia y su casa. Nos hicieron sentir como en casa, y hasta nos dieron una bolsita con gaseosas, cervezas, galletitas y fruta para el viaje que nos esperaba. Eso fue el símbolo tangible de la ‘bolsita’ interior que nos llevamos, un corazón contento, triste de despedirse pero lleno de esperanza después de aprender tanto de este luchador incansable que reparte alegría y aliento donde quiera que se mueva.

Conózcanlo: www.elguerrerocarcinoide.blogspot.com

Compartilo:
 
 
 
 
 
 
 
No tiene comentarios

Dejá tu comentario:
Nombre:
E-Mail:
Comentario:

»

Publicar tus necesidades y/o ofrecerte como voluntario en la sección Clasificados Solidarios.


»

Publicar tus eventos, en la sección Agenda.


»

Escribir notas sobre temas sociales en la sección Tus Notas.


»

Conocer distintas iniciativas de organizaciones sociales.