
Seminario
de Actualización de Políticas Públicas
Martes 24
de agosto de 2010
“La droga y
las adicciones como agravantes de la inseguridad”
Por: José
María Di Paola; Wilbur Grimson; Eduardo Kalina
Coordinación:
Carlos Brown
Carlos Brown:
Hoy, tenemos nuestra cuarta charla sobre seguridad, porque éste es el mes de la seguridad ciudadana. En este caso, nos toca un tema realmente complejo y difícil, que es “la droga y las adicciones como agravantes de la inseguridad”.
Ustedes saben que, hoy en día, uno de los temas más complejos vinculados con la inseguridad es precisamente el tema de la droga y la influencia que ésta tiene.
Hoy,
estamos con el Padre José María Di Paola, Coordinador del Equipo de
Sacerdotes
de Villas de Emergencia y es el párroco de
donde
promueve el programa de recuperación de la adicción a las drogas “Hogar
de Cristo”.
Dr. Wilbur
Grimson, médico y psiquiatra; Ministro de Salud Pública en 1968;
Director de
Epidemiología del INS Mental y jefe de Asistencia Psiquiátrica;
docente del
postgrado “Prevención del uso indebido de drogas” desde 1985;
ocupó el
cargo de Secretario de Estado de Drogas en el periodo 2002-2004.
Además, es
autor de diversos libros vinculados al estudio y tratamiento de las
adicciones.
Dr. Eduardo
Kalina, médico, especialista en psiquiatría; autor de diversos libros
sobre las
adicciones; desde 1968, dirige el “Equipo de Tratamiento de Abordaje
Múltiple en
Psiquiatría” centrado en el tratamiento de adictos. Con este equipo,
creó y
desarrolló la figura auxiliar del “Acompañante terapéutico”. Fue distinguido
como
Pionero en
Iberoamericano
de Trastornos Adictivos. Recibió el Premio Giovanni Falcone por
su
destacada actuación en
Narcotráfico
otorgado por el Gobierno de
En estos
veinte minutos, les voy a plantear diferentes etapas. En este momento,
en el
mundo, predomina una modalidad o doctrina altamente monetarista,
capitalista,
que se fue imponiendo carente de todo tipo de valores morales,
éticos,
intelectuales, espirituales, etcétera. Esto ha traído, con los años, una serie
de cambios
en la cultura. Hemos llegado a una situación en la que nos costaba
entender la
pirámide social, nos resistíamos a que esto fuera así. Esto no quiere
decir que
uno está del otro lado, no hagamos maniqueísmo. Yo no soy
comunista,
nunca lo fui ni tengo nada que ver con alguna posición de esa índole.
Pero, en
nuestras adolescencias, había místicas, ideas sociales, el socialismo
estaba de
moda e, inclusive, en la derecha, estaba la democracia social de
Adenauer.
Es decir, había valores de otra índole que, poco a poco, fueron
desapareciendo.
Y en este
momento, los valores principales son el poder y el dinero.
Constantemente
digo que, si Don Francisco de Quevedo y Villegas estuviera vivo,
se quedaría
asombrado de lo que él dijo a fines de 1600 -él vivió de
aproximadamente-:
“Poderoso caballero, don dinero.” En esta época, el valor
supremo es
absolutamente material. Y el corolario que se vive es “
nada”. Hay
un desprecio a
sólo la
vida de los seres humanos, sino la vida de los animales, del aire, del mar,
de la
tierra. Se ha perdido todo eso y asistimos a debacles monumentales.
La gente se
asombra de cómo los jóvenes nos dan una respuesta siniestra al
despreciar
totalmente su vida. Cada día, leemos muertes insólitas, que muestran
el
desprecio total por la vida. Y en este panorama general, en donde el programa
de Tinelli
es el centro de la cultura argentina, el centro de atracción de la gente,
una niña
que aparece por ahí en unas pocas semanas es una ídola nacional, éste
es un
fenómeno que tiene que llamarnos mucho la atención.
En este
complejo fenómeno, hay un pequeño gran grupo de empresas
multinacionales
que gobiernan el mundo. Hace muchos años que insisto en todos
mis libros
en que no hay que hablar más del narcotráfico, que es un pequeño
episodio,
sino de narco-comercio. Las grandes empresas de narco-comercio son
las mismas
o están íntimamente ligadas a las empresas del armamentismo y
están en
las principales capitales del mundo. Glenny, en su libro McMafia, dice
con toda
claridad: “El 20% de la economía del mundo está en manos de mafias.”
Y eso fue
hace dos o tres años, no sé si será mayor la estadística actual.
Las drogas,
que se conocen desde tiempos milenarios, pasaron a tener un
significado
absolutamente diferente. Les podría hacer una historia de cómo se
generó este
fenómeno de la interacción con la sociedad y cómo las mafias vieron
el negocio
y entraron especialmente por la presión de las nuevas generaciones.
Si ustedes
miran la película “Don Corlione”, lo van a ver muy claro: las viejas
generaciones
mafiosas no querían esto; las nuevas vieron el mercado, vieron el
clima que
había, lo captaron muy bien y empezaron a trabajar nuevos productos,
desarrollaron
marketing, desarrollaron lo que hoy en día se llama narcociencia.
Ahora,
acabamos de ver la nueva dimensión, que es la narco-internet a través
del blog de
los mafiosos de México, que tiene una atracción impresionante.
De este
modo, se van produciendo fenómenos sociales asombrosos y la sociedad
no logra
entenderlos. Pretenden entenderlos en términos económicos o
comerciales.
Surgen voces, como la reciente del ex-presidente Fox de México, a
mí entender
una de las personas menos inteligentes que he conocido en mi vida,
que con su
falta de inteligencia e ilustración ha dicho que hay que legalizar todo.
Así, los
gobiernos van a controlar el negocio. ¡Cómo si toda esta gente que tiene
este
negocio tan fantástico no va a saber inmediatamente cómo encolumnarse en
la
legalización!
Además,
estaríamos permitiendo que legalmente se venda droga a chicos de 14,
13, 10 u 8
años. Pronto va a ser obligatorio en el jardín de infantes. En vez de un
vaso de
leche, van a inventar que hay que enseñarles a fumar marihuana.
Algunos
recordarán el programa en que yo estuve, donde Escohotado contó que
él esperaba
que su hijo cumpla 18 años para enseñarle a fumar marihuana, como
una de las
cosas importantes de la vida. En realidad, es un instrumento de
envejecimiento
cerebral, que daña el hipocampo donde está la memoria, y está
cargado de
cancerígenos al igual que el tabaco. Es un tabaco que, en vez de
nicotina,
tiene otros cannabinoides, pero tiene todos los componentes
cancerígenos
que se imaginen.
Y por otro
lado, tenemos a los políticos, a la ley y a la gente, que no logran
entender
que éste es un fenómeno del orden de la psicosis. Es un fenómeno que
tiene otros
lenguajes, otros códigos. Por ejemplo, el gobierno actual dice “vamos
a ofrecer
tratamientos, curas, y a abrir lugares”, ¿si ninguno quiere curarse?
Cuando un
adicto va al tratamiento y dice “vengo a curarme”, quiere decir
“vengo a
perfeccionarme”. Es otro código. Uno puede estar usando las mismas
palabras y
tener otro significado. Nosotros los sabemos, por ejemplo, por los
psicóticos.
Las personas que tienen esquizofrenia hablan en otro código, las
palabras
carecen de valor simbólico, muchas veces tienen valor concreto. Es muy
difícil
explicar esto en tan poco tiempo, pero es otro lenguaje. Hablan con las
mismas
palabras, pero con otro lenguaje. Entonces, la gente no logra entender.
Pocas veces
los políticos convocan a los científicos. Por ejemplo, en este
gobierno,
hay un conjunto de asesores, de los cuales ninguno es investigador en
drogas.
Esto pasa en el mundo entero. Toman medidas erradas, porque no lo
entienden.
Entonces, ¿qué pasó? Las drogas fueron entrando y, especialmente,
hay una que
es un fenómeno que va más allá de las palabras. Es como el
concepto de
depresión, el concepto de Dios, conceptos en los que las palabras
son muy
limitadas para expresar lo que quieren decir.
La cocaína
produce una transformación en la personalidad absolutamente
asombrosa.
Es una droga que tiene trampas por todos lados. Es la única que
puede matar
cualquier vez que se use, porque es un poderoso vasoconstrictor y
puede
provocar infartos del cerebro, del corazón, del pulmón, del hígado. Es una
droga que
tiene un atractivo muy grande porque la persona encuentra allí una
llave al
más allá, una llave a las funciones más primarias que tiene el ser
humano.
Nosotros
tenemos, en nuestro cerebro, un cerebro viejo que es como el de los
animales. A
medida que fuimos desarrollándonos, fuimos progresando del
hombre de
Netherland al Homo Sapiens. Se nos desarrolló el frontal, que se
llama
lóbulo de la civilización y ocupa dos tercios del cerebro, y tenemos
que nos
separan del chimpancé. Allí, está la posibilidad de tener pensamiento
abstracto,
pensamiento espiritual, la voluntad, la posibilidad de pensar en las
consecuencias
de nuestros actos, de poner freno a los impulsos y a la motricidad.
Y la
cocaína tiene la virtud de que provoca microinfartos en esa región y va
convirtiendo,
especialmente a los “chicos del paco”, en chimpancés -pero sin la
gracia del
chimpancé-. Estos chicos pierden la noción del otro, la noción de la
existencia,
del ser. Van por la calle, ven a una señora con una cartera y se la
arrancan, o
le pegan un tiro y se la llevan. No tienen ningún sentido de quién es
ella. Y ese
ejemplo que ha salido en los diarios de ese chico que le dio una
golpiza
brutal a una médica o los fenómenos que vamos viendo son parte de eso.
José María
Di Paola lo ve mucho más que yo, pero yo he visto gente que no se
puede creer
las cosas que hacen bajo cocaína.
Siempre
digo que lean “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde” de Stevenson,
que fue un
usador de cocaína -murió muy joven-, que cuenta sobre ese
personaje
que se libera, el personaje primario, que hace toda clase de desastres
y va
fascinando la vida del Dr. Jekyll. Es un escritor, sólo un ser con esa
capacidad
de usar la palabra, con esa riqueza, puede describir lo que le pasa con
la cocaína.
La cocaína
es una droga que no debiéramos permitir que nadie la pruebe jamás.
Deberíamos
educar a los chicos casi desde el nacimiento. Es una droga de una
perversidad
total. Por ejemplo, activa el funcionamiento simpático, activa el
funcionamiento
cardíaco y provoca vasoconstricción en las arterias. Es decir, el
corazón se
fuerza a trabajar y va desgastándose y dañándose.
En nuestro
país, en este presentismo absoluto en que se vive, en este desprecio
por la
vida, hacemos la vista gorda. En los próximos años, los costos de salud
pública van
a ser monstruosos. La cardiología de la cocaína es una nueva
disciplina,
que es siniestra. Yo tengo más de 300 casos estudiados con dos
cardiólogos,
con estudios muy selectos, que muestran que chicos de 15/17 años
tienen
hipertensión, arritmia, daños y complicaciones que en los próximos años
van a ser
siniestros. Pero la persona que consume droga no ve todo eso.
En la
medida que va perdiendo los frenos, el fenómeno de la violencia, de la
delincuencia,
se va acrecentando, especialmente en un medio donde no hay
sanciones.
Hemos tenido y tenemos cerebros muy ilustres entre los que
establecen
las leyes, especialmente me refiero a los jueces, que han inventado
una serie
de argumentos. Pero, para mí, todo lo que ha ocurrido en los últimos
años
-especialmente en este último año y pico- es absolutamente desastroso.
La
despenalización es la medida más absurda que se puede tomar. Nosotros
hemos
tomado el modelo de México. Piensen que, a personas que han perdido
los
límites, los frenos, la noción del yo y del otro, les damos leyes que les
permiten
usar sustancias que vuelven a las personas sin límites de ninguna
naturaleza.
Desde los Diez Mandamientos, recuerden la sabiduría que ha
significado
el “no, no, no”. El primero es “no matar”. En
ningún
problema para matar, se puede matar tranquilamente. El problema del
precio de
la droga es un problema que no existe más. El que no tiene plata roba,
mata y la
consigue. Es decir, de esta forma, a personas que tienen una severa
patología
respecto de los límites les damos un clima sin leyes y sin normas. No
hemos ni
siquiera aprovechado la sabiduría de los dictámenes de los Diez
Mandamientos.
Estamos
queriendo resolver y canalizar esto, dándole valor legal. Sólo donde se
impusieron
límites estrictísimos, se pudo dominar el fenómeno de la inseguridad.
Yo
desconozco lo que fue en Estados Unidos la teoría de la tolerancia cero de
Giuliani,
no tenemos porque abocarnos a eso. Pero vengo de observar lo que
pasó en
Suecia, en Suiza, en todos los lugares donde dieron libertad, y ahora
están
volviendo atrás porque es incontrolable. Desgraciadamente, sólo leyes
rigurosas y
control feroz es lo que nos permite dominar el fenómeno y, luego,
trabajar
sobre los factores sociales, económicos, morales, etcétera. Pero la única
forma de
parar esto es con una enorme severidad en las leyes.
Cuando uno
llega a Singapur, un país chico con una economía increíblemente
más
poderosa que la nuestra, le dicen “la introducción de drogas aquí se paga
con la pena
capital”. Y hay que hacerse cargo. Les aseguro que uno puede
caminar de
noche en un país donde no conoce a nadie, hablan idiomas rarísimos
y hay gente
de lo más extraña. Y si alguien le hace algo a otro, las sanciones que
tiene no se
las olvida jamás. La gente aprendió que nadie molesta al otro. Es un
placer
humano.
Entonces,
si miramos el tabaquismo, podemos ver que se ha controlado bastante
con reglas
y restricciones. Sin embargo, la droga no. Esto se tiene que
acompañar
con un tremendo plan educacional, con una concientización de la
población,
con un gran cambio, por la inseguridad que significa este negocio
siniestro.
Piensen que
uno de los mafiosos más poderosos de México se presenta y dice
que él
quiere gobernar. Le dice al presidente que lo aprecia, que lo respeta, que
quiere
gobernar, ayudar a la sociedad y que la sociedad los quiere, que a los
únicos que
no quieren es a la policía porque los trata mal. Y este hombre
siniestro
decide que tiene derecho de vida y muerte sobre todos los demás. Si
algunos no
le gustan, manda a cortar cinco cabezas. Hay una fiesta y, en medio
de la
fiesta, echan cinco cabezas a rodar. Piensen la perversión que significa que
el zar de
la lucha anti-drogas de México recibía 450.000 dólares mensuales de
cometa por
hacer el doble juego.
Así, se
pervierten todos los valores. Entonces, la despenalización en México, que
fue la
liberación del narco-menudeo -como lo llaman ellos-, significó
exclusivamente
la liberación del comercio minorista. Y acá, desde que se votó la
ley hasta
ahora, se ha incrementado la droga en un nivel importante.
Nosotros,
que estamos con los chicos, vemos que ellos entendieron esto como un
“viva la
pepa”. Los conocimientos científicos que se han incrementado -yo he
estado este
año en dos o tres congresos mundiales, como el de Hong Kong- van
descubriendo
la malignidad del efecto que la marihuana va generando en el
cerebro a
través del tiempo, el envejecimiento precoz de los cerebros.
La
definición de Hayman y Nefter, dos científicos de primera línea en adicción, es
“el consumo
compulsivo de sustancias que no tienen ninguna utilidad para la
salud y se
consumen a pesar de que hacen daño (tabaco, cocaína)”. Algunas,
como la
marihuana, tienen algunos componentes que pueden ser usados
médicamente,
pero no son demasiado importantes. En Estados Unidos, ya está el
Drogarinol,
con la marca Marinol, que sirve para la nausea y los vómitos. Es de
segunda
utilidad. Pero a nadie le preocupa eso, lo que todos quieren es fumar,
porque ahí
están los alucinógenos y está la droga de la estupidización.
No se
olviden que uno de los más severos líderes de la derecha americana, Barry
M.
Goldwater, candidato a vicepresidente con Nixon, en 1971 dijo: “Hay que
legalizar
la marihuana -en 1971- porque es el gran tranquilizador de la juventud
norteamericana.”
Es una droga interesante para mantener a mucha gente
estupidizada.
La palabra “estupefaciente” tiene la misma raíz etimológica que
“estúpidos”.
En medicina, no podemos decir estúpidos pero decimos estuporosos.
Entonces,
todas estas sustancias están al servicio de mantener estupidizada a la
gente,
esclavizada -porque la palabra “adicto” viene del latín adictum, que es una
persona que
no podía pagar una deuda, entregaba su vida y era vendido como
esclavo,
perdía su libertad-. La gente que entra en la droga pierde su libertad.
Curarlos es
ayudarlos a recuperar su libertad y que puedan cuidarla. Es un acto
de amor
humano.
Entonces,
entiendan que todo lo que significa permisividad, liberación, es
absolutamente
inadecuado. Lo que necesitamos es educación, investigación
científica,
tratamientos, leyes sumamente restrictivas. Lo otro es absolutamente
innecesario
para la cultura humana y para la vida. Es parte de una tragedia que
vivimos y
la inseguridad está directamente ligada. En las experiencias mundiales
donde se
puso freno a esto, se acabó la inseguridad. Las leyes de venta o los
problemas
comerciales son otra cosa, las dejamos de lado. Pero, desde el punto
de vista
neurobiológico, que es lo que nosotros estudiamos, investigamos y
conocemos,
son sustancias siniestras que limitan, dañan o acaban con la vida
humana.
Todos
tendríamos que ser muy concientes de que hay que hacer un trabajo en
todos los
estratos de la sociedad para poner un freno a esto y planes a diez,
quince o
treinta años en un mundo absolutamente presentista donde la vida no
vale nada y
con el futuro no se sabe lo que va a pasar. Los chicos entran en eso
con una
facilidad extraordinaria porque no se les ha dado ningún estímulo de
nada. ¿A
dónde van? ¿Qué van a hacer? En
que no
estudian, ni trabajan, ni hacen nada. Así que piensen lo que eso significa.
Y luego,
van a escuchar al Padre José María Di Paola que va a explicar la
utilización
que se ha hecho de los chicos más desfavorecidos, como son los chicos
pobres de
las villas.
Wilbur
Grimson:
Muchas
gracias. Es un honor compartir esta oportunidad aquí, que nos sirve para
recargar
las pilas porque, en un mundo que avanza hacia un consumismo
irrestricto,
los dictums de la prevención parecen a veces un poco ingenuos. Las
nociones de
riesgo parecen ser más bien lo que dirían las abuelas, “No hagan lío
en la
escuela o algo por el estilo. Y en ocasiones, parecemos gente que está
preocupada
porque los chicos se porten bien. No es esa la preocupación.
La preocupación
tiene que ver con el informe reciente de Naciones Unidas sobre
que hemos
pasado a ser el país que empata con Estados Unidos en 2,6% el
consumo de
cocaína y somos el primero en América Latina, campeonato que no
deberíamos
haber ganado. Podríamos haber ganado algún otro, pero a lo mejor
los motivos
por los cuales no ganamos otro campeonato tienen que ver con el
hecho de
que ganamos éste.
Quiero
decir que las distracciones y las ilusiones compartidas por nuestra
población
muchas veces dejan las cosas en manos de gente incompetente para
gobernar,
dirigir, coordinar esfuerzos o llegar a un objetivo que todos esperamos.
Entonces,
se trata también de ser más equilibrados en las elecciones, de ser más
justos, más
merecedores de respeto en nuestros votos, pensando en un futuro a
mediano y
largo plazo.
Este 2,6%
se logra con fronteras permeables. La frontera norte,
famosa que
da a Bolivia, es el lugar de paso de las 4x4 robadas en Buenos Aires
48 ó 72
horas antes. Y como lo hemos visto a través de largavistas con el Dr.
José
D’Albora, que me acompañaba en la gestión de
baja de la
4x4 nueva y hace sellar un permiso de tránsito que dice “vehículo
legal”. Es
un vehículo legal porque los bolivianos dicen que así es. “Punto de
entrada al
país: se desconoce”, lo están viendo entrar y ponen que se desconoce.
Estas
miopías están pagadas, son inversiones que alguien hace para que el otro
sea miope y
para que su vista no sirva para detectar o vigilar.
Las
fronteras son permeables a las drogas y también a los precursores químicos.
Nosotros,
siguiendo la gestión de Eduardo Amadeo, que trabajó muchísimo
tiempo para
que se votara en el Congreso
indicación
del señor presidente de
el Registro
de Precursores. Nos costó unos seis meses hacer entender a las
compañías
exportadoras que no estábamos dificultando las exportaciones, sino
que
queríamos controlar si las 60 toneladas que iban una vez por semana a
Bolivia se
exportaban porque las coyas se pintan las uñas todos los días -lo cual
nos parecía
imposible-. Y no, no eran para eso. Tampoco eran para la industria
perfumística,
ni para la industria de medicamentos. Eran para el procesamiento
de la pasta
base que tiene que transformarse en clorhidrato de cocaína.
Entonces,
establecimos un registro muy rígido, por el cual finalmente las grandes
compañías
exportadoras vinieron a felicitarnos diciendo que así se habían
diferenciado
las buenas compañías, que exportaban para productos de uso, de
las que
exportaban con fines de tercerización hacia el narcotráfico. Pero
convencer a
la gente de que una medida de este tipo es útil lleva su tiempo y
cuesta
muchas horas por día. Yo tuve la colaboración excelente de gente como
Gabriel Abboud
y José D’Albora.
En esa
época, también pudimos capacitar a los fiscales de los tribunales federales
en lavado
de dinero. Se había creado, pero no estaba funcionando,
Información
Financiera (UIF), que es la que promueve los juicios a la gente que
se acusa de
lavado de dinero. Hubo 150 acusaciones y ningún juicio en los
últimos
años. En ocho años, no ha habido un solo juicio por lavado de dinero en
colegiado
con representación de nueve instituciones, que elegía su propio
Ejecutivo y
su propio Coordinador, deje la decisión de quién es el Coordinador a
cargo del
Poder Ejecutivo nacional.
Y la
persona que se hace cargo de
por qué me
nombraron, porque yo no sé nada de lavado de dinero.” ¿No será
ésta la
búsqueda que se realizó (el currículum de alguien que no sabe nada de
lavado de
dinero para nombrarlo a cargo)? Entonces, esto también induce ese
2,6% a una
subida.
Resumiendo,
hemos visto la permeabilidad de fronteras; el pasaje de precursores
químicos
con destino a fabricación de cocaína; o al revés, pasaje de efedrina
dentro del
país. En este país, es fácil exportar la efedrina a Sinaloa, provincia de
México que
produce metanfetamina y la vende en los Estados Unidos.
Todo esto
nos tiene en frente a nosotros tres, que parecemos Gabi, Fofo y Miliki,
porque cada
tanto nos juntamos para hacer estas cosas. Dicen que somos los
tres
chiflados, pero no porque hagamos chistes buenos, sino porque creemos que
hay que
hacer prevención y tratamiento. Eso es lo que tenemos en común:
creemos que
la prevención y el tratamiento son la salida a todo esto.
Yo no
coincido con la rigidez que exige Eduardo Kalina, pero sí creo en la
promoción
de actividades significativas para los adolescentes que tienen, en
todas las
clases sociales, un vacío ontológico en sus cabezas porque no saben
para dónde
ir. La mayor parte de nuestros jóvenes van a las previas, donde el
otro día se
mató un chico porque quería ver cómo disparaba un arma y lo verificó
con su
lóbulo frontal destrozado -como nos explicó recién Kalina, destrozar el
lóbulo
frontal es causa de muerte-. Entonces, esos chicos están en un vacío
espiritual
y cultural.
Yo creo
firmemente en la promoción de la cultura y de las actividades
significativas
como salida preventiva de gente que se está planteando “¿para qué
estoy
vivo?”. Porque, si yo estoy vivo para ir a bailar de
costanera
norte y después esquivar los colectivos, las motos y a otros
alcoholizados,
termino en los hospitales periféricos donde ni siquiera me pueden
dar una
cama y me acuestan en el suelo. Los hospitales están desbordados por
los excesos
cometidos con el alcohol y las drogas durante la noche divertida de
los
sábados.
Que esto
sea diversión es patético. Es decir, que el atontamiento del ser humano
sea causa
de alegría es patético, porque hemos dejado de lado toda
espiritualidad
y todo significado de trascendencia de nuestras propias vidas.
Estamos
apostando a explotar como un globo y no estamos descubriendo que lo
que le da
sentido a nuestras vidas es lo que hayamos hecho en el campo de la
solidaridad
social.
Cuando yo
dirigí el Centro de Prevención de Vicente López, pude experimentar
con
distintas actividades. Teníamos quince talleres diferentes (apoyo escolar,
cerámica,
teatro, cine). El grupo de teatro nuestro constituyó el grupo de teatro
repertorio
del conurbano norte que sigue funcionando con siete funciones por
semana. Y
nació en un emprendimiento juvenil.
Cuando
fuimos a Córdoba, creamos centros de prevención en la ciudad central.
Cuando
fuimos a Salta, en Orán -para que se vea que éste no es un fenómeno
sólo de las
grandes urbes-, creamos un centro de prevención. Es conocido en
todo Salta
porque tiene un líder, que se llama Pit, que es un ex basquetbolista -
es enorme,
Entonces,
cuando se necesita una chapa porque la casa se moja, él lleva la
chapa. Y el
intendente me dice “yo soy intendente, porque Pit es el secretario de
acción
social”. Él está siempre disponible para las necesidades de la gente. Y esto
es lo que
hay que descubrir: en las necesidades de la gente, está el secreto de lo
que tenemos
que hacer. Ésa es la indicación.
Algunos psicoanalistas
han enseñado a sus hijos a fumar marihuana para que
aprendan
bien. Otros, algunos de nuestros amigos lamentablemente, dicen “no
sabés lo
bien que se trabaja con un paciente que te trae un sueño cuando estás
fumando un
porro. Si te fumás un porro antes de la sesión, vos volás dentro del
sueño del
paciente.” Esos tipos están más locos que los pacientes que están
atendiendo.
Y están más en riesgo con sus propias vidas que aquéllos a los que
están
tratando de ayudar. Entonces, no se trata de ayudar, se trata de curar y de
que la
gente viva mejor.
Para esto,
necesitamos una serie de cosas. Algunas las ha hecho el Episcopado
nacional
desde
Preventiva,
que fue votada por el Congreso nacional el 10 de diciembre a las
11.45 pm.
-llegó justo-. Pero desde entonces -y estamos casi en septiembre- no
se ha
reglamentado ni aplicado. Y el Ministerio de Educación parece que no se ha
enterado de
que hay una Ley de Prevención Educativa que lo obliga a ejecutar la
prevención
en todos los niveles, como pidió el Episcopado nacional. El Episcopado
no hizo
esto solo, sino con las ONGs convocadas, con
grupos de
consulta, etcétera.
El Estado
nacional ha dejado la asistencia a adictos en manos de las ONGs. Es
muy fácil,
es más barato. Una ONG cobra por un paciente 1400 pesos por mes.
Nadie puede
mantener un hijo en tratamiento con 1400 pesos por mes a nivel de
una
clínica, aunque sea por obra social. Esto es imposible. Ninguna obra social o
prepaga
podría hacerlo. Entonces, estamos condenando a la gente a recibir
tratamientos
pobres.
Reciben
tratamientos pobres porque no hay una política de Estado, que es
aquélla que
se define por el acuerdo de todas las fuerzas políticas del país en
determinadas
cosas. Por ejemplo, que la prevención se ejecute enseñando la
noción de
riesgo; que se enseñe a enfrentar el riesgo sin provocaciones, sin
desmadres,
porque, detrás de la provocación al riesgo, gana siempre el riesgo. Y
el riesgo
nos ganó la batalla cuando nos tiramos de un puente o, como Charly
García, nos
tiramos a una pileta desde el octavo piso. Dios estuvo atento y dijo
“todavía
tiene algunas cosas que darnos en el área musical”, pero se corren
riesgos.
Respecto de
esta necesidad de correr riesgos, hay publicaciones y libros sobre los
deportes
extremos, que son aquéllos que fuerzan la situación humana. A lo mejor
el humano
no tiene que seguir corriendo hasta bajar los 9 segundos en 100
metros. A
lo mejor, tenemos que descansar un poco más y darnos quince
minutos
para pensar en el prójimo. Porque aquél que está empeñado en ganar la
medalla de
oro en las olimpíadas también se droga muchas veces, como el
famoso que
ganó la medalla de oro pero vino un señor a decirle que tenía que
hacer pis.
Y luego, le sacaron la medalla de oro, porque había trampeado.
Entonces,
el éxito no es la trampa.
En aquél
que se droga hay siempre una desesperación. Y nosotros tenemos que
trabajar
con esa desesperación, que es el trasfondo que mantiene la adicción,
que se convierte
en una ilusión de más fuerza, de más éxito, de mejor contacto o
de logros
que no se realizan.
Yo tuve
tres o cuatro grupos de rock & roll que me venían a ver para coordinar
dificultades
entre ellos. Y una vez tuve la experiencia de que me dijeran “hoy te
vas a
morir, porque trajimos la mejor grabación que hemos hecho en nuestra
vida. El
batero estaba con anfetas, los demás estábamos todos fumados y el
trompeta
estaba con cocaína.” Lo escuchamos y ellos mismos, que en ese
momento no
estaban drogados, decían “me parece que salió mal el ritmo”. Ellos
vieron a
través de la droga que habían producido una maravilla universal, como
si fueran
Barenboim haciendo rock & roll. Y no todo el mundo es Barenboim, él
empezó a
trabajar el piano a los cinco años, a los nueve dio su primer concierto y
se pasa
ocho horas al día tocando el piano. Él genera cultura y produce este
fenómeno
masivo de 50.000 personas escuchando
Obelisco.
Él produce esto que es algo sensiblemente importante.
Las adicciones
requieren políticas de Estado que sean compartidas y que tienen
que ser
centralizadas, abarcativas e integrales:
-
Centralizadas quiere decir que tienen que tener una oficina central, como la
Oficina de
Droga de Estados Unidos, que sustituyó esa diferencia que había antes
entre
colombianos
narcotraficantes -nosotros los identificamos en las series de TV y se
ve clarito
quiénes son los de
otros son
morochos y llevan cadenas, pulseras de oro, etcétera-) En definitiva,
una oficina
centralizada de drogas es fundamental.
-
Abarcativas quiere decir que se ocupan de todo lo que se tienen que ocupar.
-
Integrales quiere decir que lleguen a todos los niveles.
Entonces,
profundicemos esto:
-
Centralizadas en una oficina nacional de drogas que, para nosotros, es la
SEDRONAR. Y
lo digo porque esto hay que descubrirlo todos los días: estamos en
una
contradicción de nuestro Poder Ejecutivo nacional entre la oficina nacional de
drogas, que
es
imitada por
todos los países de Latinoamérica que nos envidiaban no tener la
disociación
entre narcotráfico y prevención/tratamiento.
Entonces,
creamos una comisión asesora sin investigadores y con gente que no
sabemos de
dónde viene. La mayor parte de ellos no han tratado adictos, no han
visto
adictos, no han hecho ninguna prevención. Y algunos dicen lo que dice el
Profesor de
Toxicología “hay que tolerar el uso recreativo de la droga”. Con esta
misma
frase, los imbéciles norteamericanos inauguraron la epidemia de cocaína
más
importante de la historia de los Estados Unidos. No hay uso recreativo de
ninguna
droga, porque el consumo invita al consumo y produce un ciclo vicioso.
-
Abarcativas quiere decir que se ocupe de reducción de la demanda y control de
la oferta.
Reducción de la demanda es todo lo que tiene que ver con prevención y
tratamiento.
Y control de la oferta es lo que tiene que ver con el narcotráfico.
Tenemos, en
reducción de la demanda, salud, educación y desarrollo. Y en
control de
la oferta, seguridad en frontera, registro de precursores químicos y
lavado de
dinero.
-
Integrales quiere decir que exista un nivel nacional donde se establezcan
criterios
normativos; un nivel provincial donde se establezcan criterios de
abordaje,
que podrán ser diferentes; y un nivel municipal, que es donde se hacen
las
acciones específicas. El Poder Ejecutivo no tiene que hacer prevención. Las
provincias
no tienen que hacer prevención. Tienen que implementar el accionar
preventivo
de sus municipios. Y todo esto en asociación con las ONGs.
Entonces,
si hubiera que hacer una serie de recomendaciones, yo diría:
1.
Recuperar la acción de
presupuestación
y en su reconocimiento. Lo reconocen todos los países y
nosotros
no. Tenemos una comisión asesora que lo único que hace es
bastardear
las acciones posibles de ser realizadas.
2. Crear
secretarías provinciales de adicciones, implementando allí los planes.
Hoy, esto
existe solamente en la mitad de las provincias.
3.
Fortalecer el Registro de Precursores Químicos.
4. “Lavar”
la unidad de lavado de dinero, porque en este momento está
bastardeada
por designaciones que afectan a su criterio de representatividad
adecuada.
5. El
Ministerio de Trabajo es un ejemplo. Nosotros habíamos creado una
Comisión de
Enlace Interministerial, que pretende ahora recomendar la
Comisión
Asesora de Aníbal Fernández. ¿Para qué si ya está? Eso es la
SEDRONAR,
que es la que tiene que hacer ese enlace.
Y el
Ministerio de Trabajo nos trajo una idea muy importante que le reconozco
al Ministro
Tomada: el período más difícil de la recuperación de un adicto es
cuando sale
a buscar trabajo y tiene que reinsertarse en el sistema social.
¿Qué hizo
Tomada? Me dio 150 becas para pacientes dados de alta que
reciben una
beca mensual hasta que consiguen trabajo efectivo. Ése es un
Ministerio
inteligente que entiende la complementación con
6. En la
frontera norte, radarización y capacitación de la fuerza de frontera.
Gendarmería
es una fuerza de frontera que se usa en Terrabusi, ¿pero ahora
tienen que
comer galletitas los de gendarmería? No, gendarmería tiene una
capacitación
de años en el tema de lavado de dinero, en cómo se esconden
los
cargamentos en los camiones.
En el
puente de Misiones, pusieron un ecógrafo. Yo dije “vamos bien”.
Entonces,
lo fui a ver, pero lo que vi es un ecógrafo portátil de un médico de
la zona que
lo presta de
localizar
alguna partecita del cuerpo. Un camión es una cosa enorme. Hoy,
tenemos que
tener scanners múltiples que analicen un mismo camión y, en
quince
minutos, informen si pueden pasar o no.
7. El
proceso adictivo es un trastorno bíopsicosocial -ésta es la definición básica
de
enfermedad
que afecta los valores, los ideales y los trayectos. Y la
recuperación
se realiza a través del descubrimiento de la espiritualidad, de la
religiosidad
y de la acción social solidaria.
8. El tema
penalización/despenalización lo dejo de lado, pero voy a hacer un solo
comentario:
Milton Friedman habló de despenalizar la droga -1978, Estados
Unidos- y
dijo “vamos a poder recaudar muchos más impuestos”. Ahora,
¿esos
impuestos los va a pagar el narcotraficante o el consumidor?
Evidentemente,
los va a pagar el consumidor, con lo cual el mito de que el
precio baja
si se legaliza es totalmente al revés.
9.
duermen el
sueño de los justos. Espero que alguien los despierte. El
Episcopado
insiste en esto -Juan Carabajal está muy interesado en que esto
se lleve
adelante-, pero no hay respuesta por parte del Ejecutivo nacional.
10. Por
ultimo, lo más educativo de todo es la educación comunitaria que genere
la
experiencia de solidaridad social como un valor guía.
Al
respecto, quiero comentar algo más: cuando Lula asume el gobierno de Brasil,
el
presidente anterior, Cardoso, que era de derecha, le dijo: “Te voy a pedir dos
cosas: que
dejes dos personas en el Gabinete, que son forjadores de políticas de
Estado, el
Secretario de Drogas -que esta hace diez años y fue mantenido por
Lula- y el
Presidente de
apuntando
Cardoso? A que se continuara con políticas que no pueden correr el
vértigo de
que haya decisiones ambiguas sobre ellas, sino que necesitan estar
solidificadas
y ser continuas. Por eso, el Secretario de Drogas sigue siendo el
mismo en
gobiernos tan distintos como el de Cardoso y el de Lula.
Además,
Lula acaba de informar que cinco villas han sido culturalizadas. Esto
quiere
decir que se han introducido elementos culturales: las escuelas se abren
sábados y
domingos para que los que van durante la semana hagan actividades
recreativas,
para que descubran el valor de hacer un tallado en madera, de
dibujar, de
aprender música. Y en esta culturalización, han encontrado muchas
posibilidades
de recuperación.
Finalmente,
me dicen que Fuerte Apache ha recibido en los últimos años un
influjo tal
de proyectos culturales y preventivos que es un barrio irreconocible.
Entonces,
veamos lo que se hace allí y qué podemos aprender para repetirlo y
para
acompañar al Padre José María Di Paola en la villa
1-11-14, en
la 31 y a todos los demás que están de este lado de la batalla.
Muchas
gracias.
José María
Di Paola:
Muchas
gracias por la invitación. Simplemente voy a dar el testimonio en nombre
del equipo
que formamos. Somos un equipo de veinte sacerdotes en las villas de
equipo que
comenzara con Carlos Mujica, con el padre Richardelli, todo un primer
grupo de
sacerdotes que fue a vivir a las villas. El año pasado este equipo
cumplió
cuarenta años de vida, con distintas camadas.
Mirando un
aspecto de la villa, yo diría que en este último tiempo se las ha
querido
ligar como problema de la seguridad, de la violencia. Cuando fue la
elección entre
Filmus y Macri, generalmente los periodistas preguntaban qué iban
a hacer con
la violencia, con las drogas y con las villas. Como si solucionando o
sacando a
las villas, esos temas se acabarían. Entonces, nosotros sacamos un
documento o
manifiesto para compartir con el resto de la sociedad,
especialmente
con ellos, señalando el valor cultural que las villas de Buenos Aires
tienen y
que nosotros podemos apreciar por el hecho de vivir allí.
Esta
riqueza cultural contiene valores que trae la gente del interior, porque la
mayoría de
la gente que vive en las villas proviene del interior del país, de
Paraguay y
Bolivia. Y así, traen sus costumbres ancestrales, con una forma de
vivir muy
solidaria. Muchos de los valores que se están perdiendo en la sociedad,
hoy en día,
todavía se viven en los barrios más humildes. Creo que es la gran
diferencia
que podemos notar nosotros, que no somos nacidos en la villa. Nos
dicen
“curas villeros”, porque hemos ido a vivir a la villa pero, en general, hemos
salido de
clase media.
Entonces,
una primera apreciación que hacemos es el valor cultural que tienen
las villas.
Por ejemplo, yo vivo en la villa 21 y ahí hay una especie de convivencia
de culturas
diferentes (guaraní, boliviana, peruana y argentina) muy grande. Y
vos vas un
domingo y parece que estás en
su mundo
cultural, su vida religiosa, en las fiestas. Y vas otro día y encontrás lo
mismo con
los argentinos provenientes del Litoral o los paraguayos. Realmente
es muy
interesante la vida social y cultural que se vive en las villas.
Por eso,
manifestábamos que, si se considera a las villas, se las tiene que
considerar
como las primeras víctimas de esta violencia y de esta introducción de
las drogas.
Porque, viviendo ahí, hemos visto cómo la primera víctima de la
violencia
ha sido la gente que vive en las villas. Después, cuando el fenómeno se
extendió,
nos dimos cuenta que la violencia está en todos lados. Y hoy, podemos
comprobar
que es un fenómeno extendido en toda la sociedad, ya desmadrado.
Yo me
acuerdo que, entre navidad y año nuevo de hace trece años atrás, hubo
cuatro
muertos en nuestra villa y ninguno apareció en los medios. En esa época,
no se
hablaba de eso porque generalmente ocurría en los barrios más
marginales.
Por eso, decíamos en nuestros documentos “la violencia, las drogas,
las vivimos
en las villas como un flagelo que viene de afuera y que no nace en las
villas”.
Luego, se utiliza esos lugares como zonas liberadas -nosotros no somos
experimentados
en ese tema-, porque hay una utilización del lugar.
La ausencia
del Estado en tantas décadas, estamos hablando de cuarenta años
de villa
más o menos, ya sea por erradicación o por un falso sentido de la
urbanización
-que nunca se dio-, ha sido realmente irresponsable. Cuando uno
dice que
hay un problema de urbanización, no hablamos solamente de ladrillos
sino de la
presencia del Estado, que es seguridad, justicia y tantos otros
elementos
que son importantes dentro de un barrio.
Y el
primero que te lo va a agradecer, contra lo que podemos llegar a pensar, es
el propio
habitante de la villa. Cuando el habitante de la villa puede salir a
trabajar
-siempre decimos que el prototipo de la villa es un albañil-, te lo
agradece.
Cuando yo abro la iglesia a la mañana temprano, todos salen con su
bolso a
trabajar, van a la obra, y la señora sale a trabajar como personal
doméstico.
Entonces, el prototipo del habitante de la villa es un trabajador y es
un migrante
con una mirada positiva de la vida. Es una persona que vino del
Paraguay,
de Bolivia o del interior del país porque tuvo que irse, no porque quiso
venir.
Hoy, antes
de venir acá, charlaba sobre uno de los fenómenos que se da en el
Paraguay
que es, desde hace años, el éxodo masivo por problemas de salud. En
el
Paraguay, si no tenés dinero, no te podés curar. Recién ahora, con la
presidencia
de Lugo, se están haciendo los primeros programas de desarrollo
médico para
una función social. Pero igualmente hablamos de años y años de
retraso.
Entonces,
este migrante hace un sacrificio y no le importa el sacrificio con tal de
vivir un
mejor futuro para sus hijos y nietos. A veces uno se asombra y dice
“¡cómo
creció esta villa!” El fenómeno del crecimiento de la villa podría llevarnos
al año 2002
cuando empieza a crecer el trabajo, cuando empieza el pico en la
construcción
y éste comienza a ser el fenómeno por el cual se sale de la
decadencia.
El habitante de la villa viene a trabajar y, por eso, la villa crece.
De este
modo, el fenómeno de la villa se tiene que leer en un contexto
latinoamericano.
Es importante que les diga esto para que vean que estas
miserias de
las que hablamos son fenómenos que vienen desde afuera hacia la
villa. Como
decíamos en nuestro documento, un gran narcotraficante no prefiere
vivir en un
barrio como el nuestro. Realmente quiere vivir en un barrio bien
acomodado.
Que utilice un lugar pobre para desarrollar una tarea inmoral, puede
ser. Pero
no tenemos que buscar el problema de la droga en los barrios pobres,
como muchas
veces hacían estos periodistas que les mencionaba.
Ésta es la
realidad que estamos viviendo y, por ello, sacamos un documento, “La
droga en
las villas despenaliza de hecho”, que tiene que ver con la diferencia que
veíamos en
los chicos y las familias que se acercaban a las capillas. Hasta 2001
aproximadamente
-mis primeros años en la villa-, había chicos que se drogaban,
pandillas,
pero vimos a partir de ahí un crecimiento más grande de este
fenómeno de
la adicción, que se refleja en esto que llamamos “paco”.
Veíamos una
diferencia, primero, porque se extendía rápidamente entre los
chicos y
atacaba edades que, hasta ese momento, no estaban tan involucradas,
como son la
preadolescencia y la adolescencia. Se trata de una adicción muy
grande que
genera un cambio en los chicos. A muchos de estos chicos los
conocíamos
porque habían estado en el patio de nuestra parroquia, estudiaron
catequesis,
los hemos llevado de campamento. Eran pibes que los conocíamos
bien,
estaban creciendo bien y, de pronto, vimos un deterioro enorme que los
lleva a la
desesperación de robar en su casa para poder consumir. Empieza
siendo
barato, pero termina siendo caro porque, para poder satisfacer su
necesidad,
tienen que consumir un montón.
Y así,
empieza una rotura del tejido dentro de la familia. Porque la familia, que
hasta ese
momento trataba de hacer lo imposible por retenerlo en su casa, llega
un momento
que no puede tenerlo más y el chico empieza a vivir en situación de
calle. La
situación de calle lleva consigo el contagio de un montón de
enfermedades,
algunas de las cuales pensábamos que habían desaparecido. Sin
embargo, en
la ciudad de Buenos Aires, los diagnósticos son de tuberculosis -por
ejemplo-.
Entonces,
la situación de calle y las explicaciones que (Eduardo) Kalina y (Wilbur)
Grimson ya
nos han dado hacen que estos chicos se conviertan en personas que
están muy
destruidas. Nuestra visión era “¡qué diferentes que los vemos!”. En
esta
charla, fuimos viendo en qué aspectos van quedando destruidos.
Nosotros,
por eso, pensamos que el paco, que es tan destructivo, también va
destruyendo
el tejido social de la villa y de cualquier sociedad. Y se convierte en
un arma de
doble filo dentro de los barrios marginales, que son un poco más
amplios que
las villas. Nosotros lo vemos como un emergente de la miseria de los
grandes
centros urbanos. Una miseria que no tiene que ver con la simple pobreza
económica,
sino que se conjugan mundos paralelos. El chico se va criando en un
mundo
paralelo donde tiene que robar para comprar el paco, tiene que mentir
para
sostener esta situación, tiene que “ranchar” en un lugar alejado de su casa
para que no
lo vean. Y así van generando un mundo paralelo.
Hace poco,
cuando hicimos unas jornadas sobre el paco, decíamos que, así como
hace un
tiempo atrás el Mal de Chagas era el emergente de una pobreza
estructural
en el norte argentino -los ranchos y una cantidad de cuestiones tenían
que ver con
ese emergente-, lo mismo pasa con el paco en relación a los barrios
que crecen
alrededor de las grandes ciudades.
El paco se
convierte en un emergente mucho más destructivo en estos barrios,
por más que
hoy digamos que llega a las clases media y alta. Tenemos que
pensar que
éstos son barrios que están muy retrasados en comparación con
otros.
Basta decir, por ejemplo, el nivel al que pueden acceder nuestros chicos
una vez terminada
la primaria. Podemos comparar las posibilidades que tienen
para
desarrollar sus capacidades los chicos de Palermo o Caballito con los que
viven en
nuestros barrios. Hay una diferencia muy grande.
Por eso,
nuestro trabajo tiene que preguntarse cómo vamos achicando esa
brecha de
posibilidades que hace que un chico de otro barrio pueda rápidamente
ingresar a
públicas en
la medida en que alguien pobre pueda acceder a ellas en forma
rápida.
Para
nosotros, la verdadera urbanización no pasa por un simple cambio en las
casas, sino
por una verdadera promoción de las personas que están ahí. Si el día
de mañana,
de nuestros barrios, no salen los arquitectos, los profesores o los
médicos, no
hay verdadera urbanización. Puede haber sólo un maquillaje en las
casas, que
sólo satisface a las clases medias y altas que miran las villas con un
sentido
solamente estético.
Nosotros
pensamos que el punto de partida de nuestra experiencia ha sido el
Hogar de
Cristo, que realmente ha sido una bendición. El Cardenal Bergoglio lo
bendijo
hace dos años. Y ha sido una bendición como un camino en esto que es
enfrentar
el flagelo o la epidemia que es el paco. Antes, las familias se perdían en
laberintos
de burocracia y en situaciones mucho más difíciles porque no tienen
los medios
de los que hablaba antes. Estos barrios marginados no tienen
escuelas ni
la posibilidad que pueden tener otros barrios.
Entonces,
la idea fue armar un centro como una buena pista de aterrizaje. Un
lugar al
cual los chicos puedan acceder rápidamente, donde puedan encontrar el
espacio
donde van a pedir ayuda y compartir un día. Estos Centros de Día
significan
que el chico o la familia pueden venir en el momento que quieran.
Cuando llegan,
está el terapeuta, el cura, el psiquiatra, los voluntarios y, a cada
uno, se le
va dando el camino que realmente necesita. El equipo lo va
aconsejando
y es un ambulatorio hasta que el equipo logra convencerlo de la
internación.
Algunos lo llaman pretratamiento y es muy importante, porque
quizás se
internan un día que están muy entusiasmados y dejan a los dos días.
Estos
Centros de Día tienen un peso fundamental que es convencer para que la
decisión
salga de sí, ya que esto es mucho más convincente que las simples
ganas que
se pueden tener en un momento determinado.
Para tomar
conciencia, en nuestro centro hicimos una pequeña granja en dos
hectáreas
que nos dieron y la construyeron los propios vecinos del barrio a modo
de
socialización. Es una forma de decir que todos tenemos que hacernos cargo de
este
problema. Y es muy importante porque, si bien la casa es modesta, fue
hecha por
los habitantes del barrio. Esto introduce la problemática en el barrio en
un sentido
positivo.
Y el tercer
paso, en este centro, tiene que ver con lo que nos decía (Wilbur)
Grimson
sobre la importancia de lo que hizo el Ministerio de Trabajo. Nosotros
tenemos la
escuela de oficio, la secundaria, la primaria, como para que el joven,
una vez que
sale de la granja con muchos ideales y muchas ganas de programar
su vida,
tenga un acompañamiento necesario.
En esto, el
voluntariado es grande y les diría que da lugar a todos. Hay una
señora
mayor que una vez me preguntó “padre, ¿qué puedo hacer?” Entró a la
villa
manejando su auto y yo dije “ésta es guapa”. Entonces, le dije ¿vos te
animás a ir
a hasta el centro de recuperación que queda en Otamendi, Provincia
de Buenos
Aires? Andá a visitar una vez por semana a los chicos.” Y ella hace esa
tarea, que
es irremplazable. Los chicos que están ahí saben que la parroquia no
los dejó,
sino que los está esperando para que, cuando vuelvan, puedan seguir
en compañía
de este grupo su proceso de recuperación.
En este
Hogar de Cristo, lo que planteamos es reconocer el fracaso de la
sociedad en
general y del Estado en particular en resolver este problema.
Nosotros
decimos que la puerta es la salvación. Ojala existiesen lugares o centros
de salud
para atender estos casos, o que los hospitales tengan dispositivos para
atender
rápidamente a los chicos que están en la calle y tienen el problema del
paco.
Muchas
veces tratan de defender posiciones cuando, en realidad, es necesario
decir que
el sistema nuestro está colapsado. Lo del paco es difícil de entender. Es
importante
comenzar por ese paso, que a veces no va acompañado por mensajes
claros.
Nosotros vemos que la despenalización, las leyes, los fallos y programas
de
prevención no parecen construidos desde la clase popular o baja. Para legislar
y obrar
desde los pobres, es necesario escucharlos y hacerlo desde su
experiencia.
En ocasiones, se piensa en una familia tipo americana (papá, mamá
y dos
hijos) de una clase media acomodada, donde desarrollan su vida y hasta
pueden
convivir con una adicción a la marihuana. Y en realidad, la familia tipo del
conurbano, de
los barrios obreros o de las villas tiene varios hijos, quizás la
madre la
está peleando sola. Entonces, el imaginario de quienes hacen los fallos
y las leyes
tiene presente un tipo familia cuando, en realidad, el que sufre la
adicción al
paco es otro.
Nosotros
pensamos en un paradigma y es que la lucha contra la discriminación a
personas
con discapacidades diferentes tuvo su lugar. La sociedad tomó más
conciencia
de ello y se han puesto rampas, colectivos, oficinas, baños, etcétera.
La
comunidad se ha adaptado para las personas con capacidades diferentes.
Cambiar es
necesario para hacer lugar al otro. Nosotros creemos que la lucha
contra el
paco debe hacernos pensar en algo parecido.
Primero,
entonces, debemos tomar conciencia. Ésa será la única forma de dar
lugar a
estos chicos que, en las clases más bajas, son realmente muchos. Son
muchas las
familias que están sufriendo este drama en nuestro país y realmente
necesitan
un lugar donde entrar. Creemos que es uno de los grandes temas que
deberían
desarrollarse en la política y uno de los grandes desafíos del
Bicentenario.
Muchas
gracias.
Preguntas
del Auditorio:
Leí que
narcotráfico
mueve 600.000 millones de dólares por año; y que, si se
dejara de vender
drogas, habría una quiebra económica a nivel mundial.
¿Es
correcta esta información?
Eduardo
Kalina: No lo sé, pero suena posible.
¿Qué
presupuesto manejaba
¿Cuál es su
presupuesto actual? ¿Qué vínculo perciben entre legalización
de la
droga, del aborto, de la eutanasia y del matrimonio gay?
Wilbur
Grimson: En primer lugar, a mí me tocó un presupuesto crítico de 4
millones de
dólares, que en ese momento eran 12 millones de pesos. Gracias a la
existencia
del MERCOSUR, tuvimos la presencia del equipo chileno. Chile es un
país un
poco más reducido en volumen que el nuestro y más angosto también,
sin los
recursos que tenemos nosotros. Sin embargo, en ese momento, nosotros
teníamos en
prevención unos 500.000 dólares -es decir, 1 millón y medio de
pesos-;
mientras Chile estaba gastando 18 millones de dólares en prevención
educativa.
Es una diferencia escandalosa. En tratamiento, ellos están mucho más
desarrollados
y, en prevención, están mucho más adelantados.
Ayer un señor,
que no sé que fundamentación tiene, dijo que nuestra prevención
es la mejor
de América Latina. Esta persona está a cargo de prevención en el
Gobierno de
un
irresponsable. Nos ganan nada más que Chile, Uruguay, Brasil, Perú y algún
otro.
La
legalización de las drogas sería un disparate sensacional, para el cual no hay
ningún
argumento que no sea producir una catástrofe universal.
Eduardo
Kalina: Un genetista español, que tenía una gran posición en Alemania
y ahora en
Cataluña y que tiene un centro de genética espectacular que se llama
“Solanas”,
ha dicho: “Si se sigue infiltrando el fenómeno de la droga en los seres
humanos,
vamos a cambiar la naturaleza de la condición humana.”
¿Se podría
hablar de que el mundo actual de los adultos ha abandonado
a los
chicos pobres?
José María
Di Paola: Sí. Yo creo que esta crisis de valores comparada con
tiempos
anteriores hace pensar en esto. Por eso, nuestros documentos tienen
que ver con
que no es solamente el Estado el responsable, sino también el
empresario,
las organizaciones, etcétera. Es un estilo de vida individualista en
donde el
otro deja de ser parte de mi vida o mi universo. Y los chicos están
realmente a
merced de eso.
Nosotros
tuvimos que intervenir ante chicos muy chicos que estaban en situación
de calle en
donde lo que se está esperando, con un falso concepto de la libertad,
es que esos
chicos quieran internarse. Imaginen qué libertad puede tener alguien
que se
estuvo drogando con paco durante mucho tiempo. Ese concepto es
realmente
muy triste como concepto social.
Después de
lo que nos explicó esta Mesa, pensar que esos chicos nos van a decir
libremente
“me quiero internar” es un disparate. Y si no hubiésemos estado
armando
esta tarea para que el chico pueda internarse, hoy seguiríamos
contemplando
un suicidio colectivo. Por ello, realmente creemos que, como
sociedad,
se ha abandonado a los chicos.
¿Ustedes
lograron motivar el apoyo de la ciudadanía hacia causas o hacia
instituciones?
Nosotros no lo logramos.
José María
Di Paola: Es parte de los que estamos haciendo en este momento.
Nosotros,
en
chicos en
situación de calle. De pronto, los chicos siguen estando en la calle pero
muchos han
ido a parar a los barrios obreros en nuestras villas. Y en muchos
casos, se
habla de chicos en situación de pasillo. Es decir, pasaron de vivir en
una plaza
del centro de Buenos Aires a vivir en los barrios periféricos.
Entonces,
realmente podemos decir que en las villas tratamos de que toda esa
red
comunitaria, que se da a través de los grupos parroquiales, comunitarios y
distintas
asociaciones, aborde la problemática que tiene el chico en ese momento
(la ropa,
la higiene, el alimento, los medicamentos). Se hace toda una tarea que
realmente
es necesaria, pero dentro de nuestros barrios. Lo otro sigue siendo un
desafío,
como vos lo tenés en Santa Fe.
¿Cuál es el
efecto de la efedrina? ¿Cómo es que llega a
cómo se
produce?
Eduardo
Kalina: La efedrina es una droga que conocemos de toda la vida y que
se usaba
para el asma, para muchas utilidades médicas. Luego, fue siendo
modificada
por otras sustancias más limpias, menos complicadas. Y con el
tiempo,
estas grandes empresas de la droga, que tienen químicos especialistas,
han ido
descubriendo que existe la posibilidad de asociarle efedrina a las
anfetaminas
y otras cosas. Y así, formaron una nueva cadena de medicamentos y
otras
sustancias que se llaman metanfetaminas, de las cuales ya han inventado
más de
setenta. Sacan una, se va conociendo la desgracia que produce, la
prohíben y,
entonces, sacan otra.
Es decir,
tienen una gran habilidad para hacer variaciones, creando un mercado.
Y hay mucha
gente dispuesta a comprar todo lo que se vende. No se olviden que
la
educación para comprar es maravillosa, porque los chicos que no tienen
educación
no entienden que es eso de comprar cualquier cosa. Entonces, la
efedrina es
un medicamento que bien usado es extraordinario. Cuando es usado
asociado a
otra droga para producir un efecto cerebral sin cuidado, también
puede
matar.
¿Es cierto
que la marihuana es menos nociva que el alcohol y el tabaco
convencional?
¿Por qué la marihuana se considera parte del
progresismo?
¿Por qué se la vincula a la creatividad?
Wilbur
Grimson: Yo creo que es nociva, quizás no en lo inmediato pero sí en el
largo
plazo. He visto, por ejemplo, a uno de los mejores fotógrafos y directores
de cine de
candidata
al Oscar-, y lo echaron. Como estaba fumando todo el día, no sabía
como usar
la cámara que un año atrás había usado brillantemente. Ésa es una
respuesta:
creatividad en el uso de la marihuana no hay, lo que hay -como en
toda droga-
es una ilusión. Hay un componente ilusorio que genera una carencia
no
reconocida.
Eduardo
Kalina: Cualquiera dice cualquier cosa, porque no se estudian los
textos
donde está la investigación seria. Nosotros, en medicina, para publicar
algo,
exponemos nuestro prestigio y nuestro título. Ahora, surgen unas revistas
manejadas
por una serie de gente sin escrúpulos y muy bien financiadas, donde
inventan
que un profesor de
marihuana
le hace crecer el pelo al pelado. Entonces, se puede decir cualquier
cosa porque
no hay ningún rigor.
Se ha
llegado a decir que la marihuana mejora los efectos negativos que
tiene una
quimioterapia. ¿Es real?
Eduardo
Kalina: Te lo contesto científicamente: si se saca de la marihuana el
drogarinol
y se la das a la persona, le disminuís las nauseas y los vómitos. Pero
hay otros
remedios más efectivos que ése, que tiene riesgo de crear un poco de
dependencia.
No hay que confundir la parte con el todo. Ésa es la trampa que
hacen.
Fumando marihuana, incorporás todos los cancerígenos del tabaco
aumentado,
porque el tabaco es tanto o más cancerígeno cuando más profundo
se fuma. La
marihuana se aspira y se retiene el humo caliente, eso duplica todos
sus
efectos. Como es una droga estupidizadora, en una sociedad donde estar
estúpido es
“onda”, arruinarse los cerebros es “posta”, tiene éxito. Pero ésos son
datos
absolutamente falsos y científicamente hay muy buenos estudios donde se
puede
observar.
Para el
Padre José María Di Paola, ¿le podemos pedir que nos cuente
algún caso
que Usted haya atendido en la villa y que haya logrado salir
de esta
guerra del paco?
En este
Centro de Día, hay varios chicos que están en ese tercer paso que les
comentaba.
Están estudiando en la primaria, están haciendo la secundaria
algunos,
otros se están capacitando en oficios o están trabajando. Nos cuesta
mucho
conseguir un trabajo para los chicos, más si les decís que salió de una
granja de
recuperación. Pero tenemos casos que realmente andan muy bien, no
dejan de
tener su encuentro semanal. Muchos de ellos viven en nuestro hogar o
lo que se
llama “casa de medio camino”.
Hay un pibe
que estaba en la calle, empezamos a contactarlo hace ya un año y
medio atrás
y empezó a ir a un centro pequeño que tenemos dentro de la villa.
Allí,
encontró un ambiente que no conocía. De pronto, él pidió ir a este otro
centro que
les conté, que se llama Hogar de Cristo, y anduvo muy bien. Después,
hizo el
período de granja y, hoy, está viviendo con nosotros. Y estamos hablando
de un chico
de esos que podemos ver en la calle, todo sucio, flaco, que quizás
nos puede
causar temor. Y realmente hoy lo vemos de otra manera. Ya en una
actitud de
vida, de inclusión. Esto de salir del paco es posible pero requiere
mucho
tiempo, voluntarios, algunos necesitan más recursos. Cada uno que se
pone a
trabajar en esto sabe lo costoso que es, pero se puede.
Domingo, 05 de Septiembre de 2010 10:39
Miércoles, 17 de Noviembre de 2010 15:29
Viernes, 19 de Octubre de 2012 10:21
Martes, 02 de Abril de 2013 13:05
Escribir notas, subir fotos y videos.
Subir información concreta sobre actividades formativas y eventos a beneficio; y publicar lo que necesites en la sección Clasificados Solidarios.

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